7 de abril, Día Mundial de la Salud. Tratamiento psicológico del dolor

Con motivo del día mundial de la salud, el 7 de abril, desde el Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha me han pedido que  hable del tratamiento psicológico del dolor.

Para que os hagáis una idea de su importancia, tenéis que saber que el 18% de la población española vive con dolor crónico, un porcentaje que alcanza al 37% en la infancia y el 70% en los mayores de 65% años. Dos de cada tres pacientes son mujeres. (Sociedad Española del Dolor, 2020).

Las consultas por dolor suponen el 50% de las visitas a atención primaria y de ellas, un 25% son debidas al dolor neuropático, el que más complicación tiene en el tratamiento, por su complejidad y la forma en que lo experimentan. La psicología no está en atención primaria, es una de nuestras reivindicaciones desde hace años.

Qué importante y personal es como se experimenta el dolor. El dolor es una experiencia sensorial y emocional, como dice la International Association for the Study of Pain (IASP).

El dolor hoy incapacita a muchas personas para la realización de actividades básicas de la vida diaria, y para el disfrute de casi cualquier actividad. La vida pierde calidad y muchas veces sentido.

A veces la experiencia de dolor se da en ausencia de daño en los tejidos (daño localizabas); A veces el dolor se experimenta en ausencia del miembro amputado (dolor del miembro fantasma). Esto ocurre porque más allá del tejido dañado, nuestro cerebro participa en esa respuesta. Nuestro cerebro emocional y su memoria. Redes de  memoria y modificaciones en las conexiones de nuestra corteza somatosensorial. La corteza somatosensorial tiene un mapa de nuestro cuerpo, de cada parte, de cada órgano, aunque ya no exista ese órgano, el cerebro si guarda una representación y las conexiones reproducen la respuesta de dolor ante un miembro amputado.

Esta compleja experiencia sensorial y emocional exige una respuesta integral: tratamiento médico, psicológico e incluso social. Porque hasta la respuesta que da la sociedad influye en la experiencia de dolor.

He utilizado Mindfulness y terapia de Aceptación y Compromiso en consulta (entre otras técnicas). Lo he utilizado en personas con dolor por Lupus, fibromialgia, enfermedad de Crohn, dolor secundario a tratamiento por cáncer, dolor crónico en general. El dolor también comienza como secundario a episodios mantenidos de estrés (nuestro asesino silencioso) y si no, que se lo pregunten a nuestros sanitarios, a nuestros residentes, a los que he tenido el honor de atender durante la pandemia.

Cuando llegas a consulta con dolor, te tratan disociadamente como si solo fueras tu cuerpo. Cuando te quejas de dolor emocional, también a veces, te dicen eso de:

“No pasa nada, eso es sólo psicológico.” ¿Qué pasa, que lo psicológico es menos real? ¿Lo psicológico lo provocas tú a voluntad y a voluntad puedes pararlo?

Poco saben de la interacción y de la influencia recíproca entre mente y cuerpo quién piense esto. Profesional o lego. Lo psicológico forma parte de la experiencia del dolor y también puede dañar el cuerpo. Entonces, ¿por qué tratamos de forma disociada?

Hace mucho que aprendí que las emociones que no encuentran salida harán llorar a nuestros órganos (que se lo digan a nuestros sanitarios en esta etapa COVID); Hace mucho que aprendí que los órganos pueden hacer llorar a las emociones.

No podemos disociarnos de lo que somos. Somos seres biopsicosociales, por ello el tratamiento del dolor debe ser integral: médico, psicológico y social.

La Neurociencia Cognitiva y afectiva, estudia los correlatos neurobiológicos de los pensamientos y emociones. En sus estudios pone de manifiesto que hay interacciones mente cerebro que modifican su arquitectura y funcionamiento, como el miembro fantasma.

El Mindfulness también lo hace en la respuesta al dolor: la mejora, la modula y modifica redes de memoria que a veces tienen un peso considerable en la respuesta al dolor.

La teoría de la doble compuerta (“Gate Control”) en el procesamiento del dolor de R. Melzack y P. Wall (1965), nos abrió la puerta para que formáramos grupos interdisciplinares, incluida la psicología en el tratamiento del dolor. Afirma que los estímulos no dolorosos cierran la puerta a los estímulos dolorosos, evitando que la  sensación dolorosa viaje al sistema nervioso central. Por tanto, la estimulación no nociva, es capaz de suprimir el dolor.

No sé a qué estamos esperando. Hay muchas personas que esperan a que su dolor físico y emocional les permita llevar una vida con el mejor estado posible de salud.

El mejor estado posible de la salud, dadas las circunstancias y lo que sabemos, requiere un tratamiento integral: Biopsicosocial, como la definición de Salud que dio la OMS en 1984.

La psicología ha recorrido un amplio camino en la investigación, por eso es una disciplina científica. Hoy hay profesionales de este campo que te pueden ayudar a modular esa respuesta al dolor, haciendo que tu experiencia emocional sea menos intensa y menos estresante. No es poco, ¿verdad?

Gema Martin de la Sierra.
Psicóloga General Sanitaria, Experta en Mindfulness, para el tratamiento del dolor.
Psicóloga colegiada en el Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha.
Nº Colegiada: CM 02698