A propósito D… Tecnoadicciones en menores y adolescentes I

Nadie pone en duda las innumerables ventajas que la incorporación de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) han supuesto en el día a día de las personas. Ámbitos como la comunicación, el ocio, el trabajo… se han visto claramente modificados por el uso de las TIC, que han llegado a convertirse en un medio insustituible para llevar a cabo gran parte de nuestras actividades diarias.Pero no todos empleamos las TIC de la misma manera ni con la misma facilidad.

A los menores de edad se les denomina habitualmente “nativos digitales”, al estar acostumbrados a utilizar dichas tecnologías desde pequeños y haber normalizado su uso. No obstante, los conocimientos que manejan los menores y adolescentes, en general, son conocimientos relativos a la usabilidad y manejo cotidiano de las TIC, lo cual no supone habitualmente conocimientos sobre seguridad, privacidad, legislación aplicable o uso responsable de la herramienta.

El 21,3% de los adolescentes españoles de 14 a 17 años, reproducen características propias de una conducta adictiva a las nuevas tecnologías, el 70% reconoce que utiliza internet hasta el punto de descuidar otras actividades, no tiene ningún control de horario en el uso del ordenador y de los dispositivos móviles y admite que se conecta por las noches, quitándole horas al sueño.

Se entiende como Conducta Adictiva a Internet (CAI) un patrón de comportamiento caracterizado por la pérdida de control sobre el uso de internet.

La conducta adictiva a internet se caracteriza por el grado de interferencia en la vida diaria, cuando comienzan a supeditarse las actividades diarias al hecho de estar conectado.

Esta conducta conduce potencialmente al aislamiento y al descuido de las relaciones sociales, de las actividades académicas y de las actividades recreativas, así como de la salud y la higiene personal. Generalmente presentan problemas de competencias y habilidades sociales para relacionarse, problemas psicológicos (ansiedad, depresión…), problemas de atención o conductas agresivas.

CLARIFICACION DE TERMINOS.

USO: Cuando hablamos de uso, nos referimos a un tipo de relación con la tecnología en la que ni la cantidad de tiempo, ni la frecuencia, ni el modo de empleo, dan lugar a consecuencias negativas para el usuario. Por ejemplo, un menor que diariamente después de hacer sus tareas escolares se conecta a internet para comunicarse con sus amigos, pueden estar realizando un uso saludable sin consecuencias negativas.

ABUSO/USO INADECUADO: Entendemos por abuso inadecuado aquella forma de relación con las tecnologías en la que bien por la cantidad de tiempo, o la frecuencia, o por el tipo de uso, comienzan a manifestarse consecuencias negativas para el usuario y su entorno. El uso del ordenador conectado a internet durante 3-4 horas podría no ser considerado excesivo o nocivo, pero si la frecuencia es diaria o genera complicaciones en los estudios o en las relaciones sociales cara a cara, entonces es muy probable que nos encontremos ante una situación de abuso.

ADICCIÓN: Hoy sabemos que toda conducta que pueda generar placer en la persona que la realiza (ir de compras, trabajar, coleccionar objetos…) es susceptible de convertirse en adictiva. Estas conductas, que pueden presentarse en un primer momento como actividades cotidianas, se van convirtiendo progresivamente en problemáticas para la persona que comienza a desarrollar una adicción hacia ellas.

Como a cualquier otra adicción, se caracteriza por la aparición de tres síntomas principales:

1. Tolerancia: necesidad de aumentar el tiempo que la persona dedica a la utilización de la tecnología (ordenador, videoconsola, teléfono móvil…) para obtener el mismo efecto. La satisfacción que genera su uso va progresivamente disminuyendo, lo que provoca que el usuario tienda a utilizarlo durante más tiempo, para lograr alcanzar un nivel adecuado de satisfacción.

2. Abstinencia: sensación desagradable que experimenta la persona cuando no puede usar la tecnología. Por este motivo tiende a usarla cada vez más y de forma compulsiva, para aliviar el malestar que le genera no poder hacerlo.

3. Dependencia: cuando la persona necesita aumentar progresivamente el tiempo de uso de la tecnología (tolerancia) y además se siente mal si no puede hacerlo (abstinencia). Pérdida de control y dependencia: el menor usa en este caso las TIC para evitar el malestar que le produce el hecho de no hacerlo, es decir, no se conecta para pasar un rato agradable jugando a un videojuego o para contestar a un amigo que le ha escrito algo en su tablón de la red social. Realmente se conecta porque el hecho de no hacerlo le hace sentir mal. Por este motivo, tenderá a conectarse con más frecuencia y de forma compulsiva, y si no puede hacerlo experimentará un malestar físico y psicológico (“síndrome de abstinencia”).

Identificar las primeras señales será fundamental para acudir a buscar ayuda profesional: necesidad de estar conectado cada vez más tiempo, irritabilidad cuando no se puede permanecer conectado, descontrol en el tiempo de conexión, perdida de actividad social ,…

Isabel Piqueras González.
Psicóloga.
Col. CM-01755