Con motivo de la celebración, el 10 de octubre, del Dia Mundial de la Salud Mental, el pasado día 8 de octubre tuvo lugar en la Biblioteca Pública del Estado, en Cuenca, organizado por el Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha, un conversatorio sobre el tema “Alarma ambiental y Salud mental: cómo nos afecta la crisis climática y qué podemos hacer”.
En este encuentro participaron más de una veintena de asistentes de distintas Asociaciones e Instituciones sociales y educativas. Moderado por Rocío Goitia, vocal de la Junta de Gobierno del COPCLM, y con la intervención inicial de Antonio González como representante del Grupo de Psicología y Medio Ambiente del COPCLM, y de Carlos Villeta como representante de Ecologistas en Acción de Cuenca, se estableció un fructífero diálogo en torno al tema en cuestión.
El Conversatorio se inició haciendo alusión a la fecha en que la Conferencia de Rio de Janeiro (1992) pusiese en marcha el Plan de Sostenibilidad a través de la Agenda 21 y creara la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que posteriormente declararía el 26 de marzo como Día del Clima y de la adaptación al Cambio Climático, aunque las bases físicas del cambio climático se remontan a las investigaciones de Joseph Fourier, hace más de 200 años.
Posteriormente los asistentes mencionaron que según las distintas Agencias Internacionales de medio ambiente nunca antes ha habido un verano tan cálido como este de 2026 y que el clima que conocemos ya no es el mismo que conocieron nuestros padres y abuelos. Los fenómenos meteorológicos de virulencia extrema ya forman parte de la nueva normalidad a nivel global, por lo que es urgente la preparación y evaluaciones constantes de los mecanismos de protección de las comunidades e infraestructuras.
El cambio climático es un problema humano urgente y uno de los mayores riesgos globales al que se enfrentan las actuales sociedades. Clima desbocado y desastres (lluvias torrenciales, inundaciones, sequias, olas de calor, incendios, huracanes, pandemias, zoonosis…) y nuevos problemas (agotamiento de recursos y energía, deterioro ecológico global con pérdida de la biodiversidad y residuos contaminantes en aumento, nuevos riesgos tecnológicos e incluso inestabilidad geopolítica y carrera armamentística), están provocando una gran incertidumbre al comprometer seriamente nuestra supervivencia y haciendo crecer de forma alarmante otros problemas como pobreza, desigualdad, guerras, migraciones, hambrunas y enfermedades físicas y mentales. Las causas de esta situación, a decir de numerosos expertos científicos, son en buena medida debidas al modelo de desarrollo humano basado en una cultura de crecimiento ilimitado y rentabilidad corporativa extractivista de producción, distribución, consumo, acumulación de beneficios y uso de la energía por encima de los límites biofísicos del planeta, conforme constata el Instituto de Investigación del Impacto Climático Potsdam, en su informe Planetary Health Check, 2026
Este deterioro ecológicoestá provocando graves problemas de salud pública y puede comprometer seriamente la supervivencia de la humanidad. La preservación del medio ambiente, del clima y de la vida silvestre son parte integral de la salud pública y mientras el cambio climático transforme nuestros entornos será necesario adaptarnos para contrarrestar la inseguridad y daños de sus efectos.
En este momento, cuando todo resulta tan incierto, los fenómenos climáticos extremos están provocando respuestas psicopatológicas por estrés crónico y alteraciones del estado de ánimo. A su vez, los daños físicos y la pérdida del hogar o de los recursos provocan desintegración social. La violencia a escala global erosiona la necesidad humana de percibir el mundo como un lugar estable, seguro y predecible, y desencadena sentimientos de angustia, impotencia y desesperanza.
A lo largo del encuentro, numerosos asistentes mencionaron la necesidad de buscar soluciones inmediatas, considerando que si queremos evitar crisis humanitarias y de extremo sufrimiento debemos acompasarnos a los ritmos naturales y desarrollar un estilo de vida que no esté basado en el consumo desechable, en la obsolescencia y en el derroche.
Frente a la pasividad o impotencia generadas por un optimismo ciego y tecnológico o por un pesimismo melancólico se consideró que podemos adoptar un enfoque pragmático que contribuya al bien común donde cada acción marca una diferencia. Dicho de otro modo, podemos apegarnos a un lugar para dar forma a nuestra vida, a nuestra comunidad y al entorno que habitamos.
Frente a la inevitabilidad del cambio climático y para combatir la disociación y evitación colectiva y favorecer las acciones eficaces, se han demostrado de utilidad los programas de intervención psicoambiental basados en la gestión responsable de la información para la incidencia política y para la resiliencia de las comunidades, de nuestros pueblos y ciudades, a través de la creación de espacios seguros y servicios de salud, comunicación, educación y propósito compartido; y también las diferentes iniciativas basadas en la naturaleza como las actividades de cuidado verde y ecoterapia, los huertos comunitarios, los proyectos de energías renovables locales y los grupos de concienciación y acción climática. Todas estas iniciativas se constituyen en prácticas de responsabilidad compartida, de pertenencia y cohesión social y de apoyo psicosocial, que ayudan a mitigar los sentimientos de aislamiento, ecoansiedad y fragmentación asociados al trauma climático.
Finalmente, los profesionales de la psicología presentes consideraron que hablar sobre las formas en que interactuamos con el mundo natural y salir al aire libre, realizar tareas en espacios naturales y tomar conciencia de los ciclos biológicos pueden ser oportunidades para reavivar los auténticos sentimientos de conexión entre el mundo interior y exterior, y para estimular la esperanza y el compromiso con acciones de salud y de cuidado de los ecosistemas que nos sustentan y de la red de la vida.
Este conversatorio, organizado por el COPCLM, pretendió enraizarse en la búsqueda vital del conocimiento entre disciplinas, profesionales, activistas, asociaciones, instituciones… para conectarnos de forma multidisciplinar e implicarnos en proyectos compartidos.






