A Propósito D… Aportaciones de la Psicología al Trastorno Bipolar

El 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar. Su diagnóstico afecta a 2 de cada 100 personas, con la misma incidencia en mujeres que en hombres. Las personas que lo padecen presentan cambios inusuales en el estado de ánimo, en la percepción de la energía disponible y en la conducta. Se pueden alternar fases de manía o depresión, necesitando hospitalización en los casos más graves.

La terapia psicológica, junto al tratamiento farmacológico, facilita la estabilización de los síntomas y el aumento en la calidad de vida de la persona afectada.

Para un diagnóstico eficaz se requiere que la persona presente un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco o un episodio mixto con síntomas depresivos o maníacos, descartando otras patologías mentales o el consumo de tóxicos.

El apoyo psicológico aumenta el pronóstico de buena evolución, minimizando recaídas que repercuten negativamente en la familia, en las relaciones sociales y laborales.

La enfermedad suele aparecer de forma abrupta en la adolescencia o edad adulta, con frecuencia acompañado de un factor estresante ambiental. En algunos casos se asocian recaídas con un patrón estacional, episodios depresivos en primavera, maníacos en verano y depresivos en otoño e invierno. Una mala evolución viene asociada al mal cumplimiento del tratamiento, consumo de alcohol y drogas, o falta de apoyo psicológico y social. La tasa de suicidio en personas afectadas está en el 10-15%, por lo que aprender a detectar síntomas de recaída y realizar actividades estructuradas adquiere relevancia para minimizar riesgos.

La intervención psicológica incide en controlar el estrés y aceptar la enfermedad sin sentirse distinto al resto de las personas. En fase depresiva la atención psicológica se centra en favorecer sueño de 8-9 horas, aumento de actividad física, evitar culpa y plantearse metas concretas y realistas. En fase maníaca el profesional de la Psicología prioriza en favorecer adhesión al tratamiento, evitar consumo de tóxicos y alcohol, sueño de 8 horas por la noche, control de la hiperactividad y aceptar apoyos. La participación en terapias grupales psicoeducativas favorece una buena evolución.

Desde mi experiencia profesional como Psicólogo en el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Albacete, CRPSL, he observado como el acompañamiento terapéutico, el trabajo desde las fortalezas de la persona afectada, el empoderamiento de la persona en la toma de decisiones sobre su proyecto vital, los apoyos sociales, orientación a la familia y el apoyo mutuo entre personas afectadas incrementa considerablemente la posibilidad de una estabilización de síntomas y una recuperación personal.

José Contreras Martínez.
Psicólogo Colegiado nº CM00837
Responsable Técnico CRPSL Albacete.