El pasado 5 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca pública “Fermín Caballero” de Cuenca, y dentro del Plan de Formación 2025-2026 del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha, la presentación y coloquio “Apego al lugar como fuente de salud: los entornos que habitamos”.
En este encuentro, al que asistieron un grupo de personas interesadas en el tema, el Dr. Antonio González, psicólogo clínico y ambiental, desarrolló un taller práctico sobre los efectos en nuestra salud de los entornos donde nos desenvolvemos.
En un primer momento y a través de unos ejercicios prácticos sobre inmersión en espacios seguros y compartidos llevó a los participantes a sentir la estrecha relación que existe entre nuestro yo o identidad personal y el entorno que habitamos. De tal forma que, como seres biológicos enmarcados en territorios sociofísicos, nuestros patrones de pensamiento, emoción y acción se han formado en coevolución con los ambientes naturales y sociales que condicionan nuestro desarrollo personal y social. Nuestros entornos nos moldean y definen cómo nos sentimos porque afectan a nuestros procesos mentales y respuestas fisiológicas. En este proceso, los seres humanos generamos vínculos con los lugares que nos hacen sentir seguridad y satisfacción en sentido sensorial, perceptual y psicológico y que por tanto nos aportan bienestar y salud.
Ante la pregunta de qué ambientes son los propicios para satisfacer nuestras necesidades básicas, psicológicas y sociales, la evidencia científica establece que son aquellos entornos donde encontramos las verdades más profundas de nuestra existencia y donde están nuestras raíces y sustento en todas sus formas. Frente al algoritmo y la polarización, la guerra y la mercantilización o la emergencia climática que están produciendo sufrimiento intenso, aquellos lugares naturales y construidos que nos aportan armonía y belleza, también nos vuelven más generosos y colaboradores y en ellos desplegamos acciones prosociales para cuidarnos y cuidar.
Los ambientes que disminuyen la amenaza por su coherencia visual, colores, bordes curvos, fractales y equilibrio entre complejidad y previsibilidad nos producen una suave fascinación con resultados beneficiosos para la salud. Esos entornos restauran nuestra atención, mejoran el estado de ánimo y nos revitalizan para adentrarnos en nuestro mundo interior y cultivar la mente.
Este coloquio-taller práctico concluyó con un ejercicio experiencial sobre cómo la observación de los efectos de nuestro comportamiento en los entornos que habitamos genera apego al lugar, lo que a su vez nos conecta con las semillas de la esperanza y con el cuidado de la vida.
Antonio González.
Responsable del Grupo de Psicología y Medio Ambiente del COPCLM.
Colegiado Nº CM00299







