Los incendios forestales que asolaron Castilla-La Mancha en el mes de julio de 2026 no solo consumieron hectáreas de monte, sino que fracturaron el bienestar psicológico de comunidades enteras, visibilizando el profundo vínculo entre la salud mental y nuestro entorno natural.
Ante la virulencia del fuego en localidades como La Mierla, Almorox, Cardeñosa, Río Frío y Retuerta del Bullaque, el Colegio de la Psicología de Castilla la Mancha, activó nuevamente, su Teléfono de Atención Psicológica (665 65 84 72). Este servicio de emergencias psicológicas se convirtió en un termómetro en tiempo real de las crisis de pánico, la hipervigilancia y el duelo ambiental que padece una sociedad expuesta a la devastación ecológica.
La psicología de emergencias enseña que las catástrofes climáticas disparan sintomatologías severas de manera inmediata. El registro de llamadas del teléfono de soporte habilitado desde el 22 de julio de 2026 expone una realidad sobrecogedora:
- Crisis de Pánico e Hipervigilancia: Los afectados describieron estados de alerta continua, insomnio y un llanto incontrolable al observar el entorno calcinado o recibir noticias a través de la televisión.
- Flashbacks y Retraumatización: El fuego actúa como un detonante del estrés postraumático. Se recibieron llamadas donde relataban lo vivido y sufrido durante el incendio (flashbacks) por lo que requirió estabilización e intervenciones guiadas de relajación vía telefónica para evitar el colapso antes de acceder a su terapia habitual.
- Impacto en Colectivos Vulnerables: Las personas mayores mostraron desorientación cognitiva y cuestionamientos recurrentes tras ser evacuadas de sus hogares por la Guardia Civil, para su protección. Por su parte, la infancia y los entornos recreativos requirieron pautas específicas para los monitores de campamentos de zonas limítrofes, con el fin de manejar la incertidumbre en menores de edad.
Desde la perspectiva de la psicología ambiental, los seres humanos construimos nuestra identidad y estabilidad emocional en íntima relación con los lugares físicos que habitamos. Cuando el paisaje desaparece bajo el fuego, esa estructura se desmorona.
El filósofo ambiental Glenn Albrecht, acuñó el término solastalgia para describir la angustia, tristeza profunda y desolación causadas por la degradación del entorno inmediato de una persona. A diferencia de la nostalgia tradicional —que extraña un hogar lejano en el tiempo o el espacio—, la solastalgia es el duelo que se vive in situ: el dolor de extrañar tu hogar estando en él, simplemente porque el entorno natural protector ya no existe.
Durante la intervención en crisis por los incendios de este verano, los psicólogos que estuvieron a cargo del teléfono, identificaron explícitamente este fenómeno en llamadas de ciudadanos sumidos en una pena profunda por la pérdida de la biodiversidad y de los animales, repitiendo la firme convicción de que «nunca podrá recuperarse todo lo que se ha perdido». Se trata de una forma de duelo ambiental donde se sufre no solo por los bienes materiales, sino por el fin de un ecosistema que sostenía la memoria colectiva.
Para contener esta marea de sufrimiento, el COPCLM estructuró una red de intervención telefónica coordinada que operó activamente de lunes a domingo. La labor de los profesionales se centró en aplicar los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), esenciales en la fase aguda del desastre.
Pilares de la Intervención Telefónica:
- Desahogo y Ventilación Emocional: Permitir a las víctimas llorar, expresar su rabia, frustración e impotencia sin juicios ni frases hechas invalidantes.
- Normalización de Síntomas: Explicar a los usuarios que sentir miedo pánico, taquicardia o insomnio es una respuesta normal ante una situación completamente anormal como lo es un incendio descontrolado.
- Pautas de Estabilización y Derivación: Enseñar técnicas de respiración diafragmática y canalizar el exceso de empatía o nerviosismo de personas con la necesidad de actuar como voluntarios y de profesionales que sentían la obligación de hacer algo por lo que estaban viviendo, redirigiéndolos hacia canales oficiales de registro para evitar entorpecer los servicios de rescate.
- Coordinación e Impacto Mediático: La emergencia psicológica cobró tal relevancia que el servicio recibió llamadas de diferentes medios de comunicación, para poder informar e indicar las pautas generales que se deben dar en esos momentos. Del mismo modo el teléfono se puso al servicio de todas las instituciones que llamaron e incluso mandos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para optimizar el soporte en el terreno en caso de ser necesario.
Los incendios de Castilla-La Mancha en 2026 han dejado una profunda lección: la salud de los ecosistemas está indisolublemente unida a la salud mental de la población. Herramientas de apoyo inmediato como el teléfono del COPCLM demuestran que, cuando el entorno arde, la primera línea de defensa también debe ser psicológica.
Margarita Velascoín González-Tejero.
Psicóloga colegiada CM01116
Vocal del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha.
Coordinadora del Grupo de Emergencias y Catástrofes (GIPEC).






