Escribimos estas líneas desde una combinación de preocupación y compromiso, con la convicción de que el sistema sanitario puede fortalecerse si se aprovechan adecuadamente los recursos profesionales ya disponibles.
Formamos parte de un colectivo sanitario con formación de posgrado (Máster, Nivel 3 del MECES) que, a pesar de estar reconocido legalmente, aún no cuenta con una categoría profesional propia dentro del sistema público en Castilla-La Mancha. Esta situación limita la incorporación de profesionales de psicología general sanitaria al Sistema Nacional de Salud y, en la práctica, reduce las posibilidades de atención psicológica accesible y de calidad para la población.
Aprendizajes de otras comunidades autónomas.
En los últimos años, comunidades como la Comunidad Valenciana han avanzado en la creación de la categoría estatutaria de Psicólogo General Sanitario, incorporando estos perfiles al sistema público. Por su parte, en Cataluña, la implantación de referentes de bienestar emocional en atención primaria ha contribuido a mejorar la accesibilidad y a optimizar la derivación a servicios especializados.
Estos ejemplos muestran que es posible reforzar la atención psicológica desde un enfoque complementario, sumando niveles asistenciales y favoreciendo una atención más cercana y preventiva.
Una necesidad presente, no futura.
El refuerzo de la salud mental no puede depender únicamente del incremento progresivo de especialistas. Aunque la ampliación de plazas PIR es necesaria, por sí sola no permite responder con la inmediatez que muchas situaciones requieren.
Incorporar profesionales de psicología general sanitaria permitiría atender de forma más ágil problemas de malestar emocional leve o moderado, liberando a los servicios especializados para los casos de mayor complejidad y contribuyendo a un sistema más equilibrado.
Hacia un modelo más integral de atención.
En el contexto actual, los profesionales de atención primaria desempeñan un papel clave en la detección y derivación de problemas de salud mental. La integración de psicólogos y psicólogas generales sanitarias en estos equipos podría reforzar esta labor, aportando una evaluación más específica y favoreciendo intervenciones tempranas.
Además, esta incorporación contribuiría a diversificar las respuestas terapéuticas, reduciendo la dependencia exclusiva de tratamientos farmacológicos cuando existen alternativas psicológicas eficaces y recomendadas.
Ámbitos donde la psicología aporta valor añadido.
La intervención de profesionales de psicología general sanitaria puede resultar especialmente útil en áreas como:
- La adherencia a tratamientos en enfermedades crónicas.
- El acompañamiento psicológico en procesos oncológicos o paliativos.
- La prevención y promoción de la salud emocional en entornos educativos.
Se trata de ámbitos donde una intervención temprana puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas y la eficiencia del sistema sanitario.
Una oportunidad para avanzar.
La experiencia acumulada en otras comunidades sugiere que la incorporación de estos profesionales no solo es viable, sino beneficiosa. Avanzar en esta línea en Castilla-La Mancha supondría dar respuesta a una demanda creciente y alinearse con un modelo de atención más integral.
Más que una cuestión de privilegios se trata de facilitar que todos los profesionales sanitarios puedan contribuir desde su ámbito de competencia a mejorar la atención a la ciudadanía.
La pregunta, por tanto, no es si es necesario avanzar en esta dirección, sino cuándo y cómo hacerlo de la manera más eficaz.
Lucía Cañavate Armillas (Col. Nº CM03740)
Graduada en Psicología por la Universidad Miguel Hernández. Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM)
Rosanna Llorente Gómez (Col. Nº CM03043)
Graduada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)






