Enmarcado en las actividades programadas por el Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha con motivo de la conmemoración, el pasado 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, la sede del COPCLM en Albacete acogía, el pasado martes, la celebración de un coloquio bajo la denominación de “Alarma ambiental y salud mental: Cómo nos afecta la crisis climática y qué podemos hacer”.
La introducción del acto corrió a cargo de la Decana del COPCLM, María Dolores Gómez Castillo, quién puso de manifiesto la relación, cada vez más evidente, entre la salud mental de las personas y el cuidado del entorno, centrándose en lo que ha venido a denominarse “psicología ambiental”.



El cuidado o el deterioro del medio ambiente generan efectos en la salud mental, según palabras de la decana. La respuesta que puede dar la psicología a estas situaciones parte de la prevención o de la educación, entre otros ámbitos, para permitir que todo el mundo sepa qué factores influyen más.
En el coloquio también participaron Carmen Belén Martínez, investigadora de la Universidad de Castilla-La mancha especializada en ecología urbana, sostenibilidad territorial y gobernanza local, doctoranda en Ciencias Agrarias y Ambientales y participante en el Observatorio Local de Sostenibilidad de Albacete; Pablo Olivos Jara, Doctor en Psicología Social, Psicólogo y Máster en Antropología y Desarrollo de la UCLM; Lucía Jiménez Ochando, Médica especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, Coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Planetaria de SCAMFYC y estudiante de Psicología en la UNED; Pepi Jiménez Jiménez, Psicóloga, Máster Universitario en Psicología de la Intervención Social, Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Isabel |, y psicóloga en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrigueras (Albacete); y Verónica Escrivá Sáez, Terapeuta Ocupacional en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Hospital Perpetuo Socorro de Albacete.





Entre las ideas que se sometieron a debate, cabe destacar la influencia que tienen los determinantes sociales de salud para poder hacer un abordaje integral de la salud física y mental; que las zonas verdes forman parte de las recetas sociales; que el ser humano, aun a pesar de la nueva normalidad climática ante la que nos enfrentamos, manifiesta una baja percepción de riesgo y que hay que incidir en este aspecto para evitar pérdidas humanas; que tiene que haber una mayor ordenamiento territorial; o que hay que proponer soluciones basadas en la naturaleza y políticas públicas efectivas.









