La Plataforma Control Z ha presentado el «Decálogo para una infancia y adolescencia protegida del entorno digital», un documento que recoge recomendaciones para prevenir los riesgos asociados a la hiperconexión y favorecer un uso responsable y saludable de la tecnología durante la infancia y la adolescencia.
La presentación tuvo lugar el 27 de octubre en Madrid, en un encuentro en el que también se dio a conocer la «Estrategia Digital Zeta», una propuesta dirigida al ámbito educativo. En la reunión participó el Consejo General de la Psicología de España (COP), representado por su vicepresidente primero, José Antonio Luengo, miembro del grupo gestor de la plataforma.
El decálogo parte de la importancia de proteger el desarrollo y el bienestar de niños, niñas y adolescentes ante los posibles efectos de una exposición digital inadecuada. Entre las cuestiones que aborda se encuentran las dificultades de aprendizaje, los problemas de salud mental, las alteraciones de la conducta y las distracciones que pueden interferir en los procesos educativos.
El documento, respaldado por unanimidad por las 14 sociedades médicas y de Psicología integrantes de Control Z, plantea recomendaciones preventivas basadas en la evidencia científica disponible, las orientaciones sanitarias y educativas y el principio de precaución.
Entre las principales propuestas del decálogo se encuentran las siguientes:
- De 0 a 6 años: evitar el uso de pantallas, salvo situaciones sociales puntuales y supervisadas, como las videollamadas familiares.
- De 7 a 12 años: establecer un uso progresivo, acompañado y limitado, con una referencia preventiva de menos de una hora diaria de exposición.
- De 13 a 16 años: mantener límites y supervisión, con una referencia preventiva de menos de dos horas diarias.
- Acceso a teléfonos inteligentes: retrasar hasta los 16 años la entrega de teléfonos personales con acceso libre a Internet.
Estas recomendaciones se plantean como medidas preventivas y no como límites biológicos universalmente demostrados. Su aplicación debe enmarcarse en una valoración más amplia de las necesidades evolutivas y educativas de niños, niñas y adolescentes.
Asimismo, el decálogo plantea reforzar la formación del profesorado y la detección temprana de posibles problemas de salud mental en los centros educativos, además de fomentar hábitos saludables, la actividad física y las relaciones presenciales.
Las propuestas también apelan a la responsabilidad de las empresas tecnológicas en el desarrollo de entornos digitales más seguros y a la necesidad de impulsar medidas de protección coordinadas entre las administraciones, los centros educativos y las familias.
La iniciativa pone de relieve la importancia de abordar los desafíos digitales desde una perspectiva integral, en la que la prevención, la educación, el acompañamiento familiar y la promoción de la salud psicológica contribuyan a garantizar el desarrollo y el bienestar de niños, niñas y adolescentes.






