A propósito D… 18 de marzo, Día Mundial del Sueño. El sueño en el ser humano: funciones, dificultades y soluciones

El 18 de marzo, coincidiendo con el viernes anterior al equinoccio de marzo,  se celebra el día Mundial del Sueño, con el propósito de llamar la atención de la sociedad sobre los problemas relacionados con los trastornos del sueño y sus repercusiones sociales, promoviendo de esta manera una mejor comprensión del mismo y apoyando a la prevención de patologías personales y consecuencias sociales asociadas a los problemas del sueño a nivel mundial.

Los seres humanos necesitamos dormir para recuperar nuestras energías y capacidades fisiológicas y cognitivas, facilitando que podamos manejarnos física y mentalmente en nuestra vida diaria, manteniendo un buen estado de ánimo y unas óptimas capacidades de desempeño laboral y personal.

Sin embargo, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), un 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio y entre un 10 y un 15% -lo que supone más de cuatro millones de adultos españoles- sufre de insomnio crónico.

Y este es un gran problema, ya que conseguir un sueño adecuado es fundamental para el ser humano. De hecho, diferentes estudios han mostrado cómo cuando no dormimos bien, tendemos a engordar y se facilita la aparición de diversas enfermedades que pueden incluir problemas neurológicos, problemas cardíacos o la posibilidad de tener diabetes, además de que las posibilidades de sufrir un accidente en la carretera se multiplican por siete. Algo especialmente preocupante para quienes trabajan en ello.

Por otra parte, a lo largo de las fases del sueño tienen lugar distintos procesos cerebrales que son necesarios para el correcto funcionamiento de nuestras capacidades de atención, concentración, nuestra memoria o nuestra regulación emocional.

Además, durante el sueño también se ponen en funcionamiento importantes procesos de recuperación física del organismo, coordinados por el cerebro, que continúa trabajando a diferentes niveles durante el sueño. De hecho, las ondas cerebrales en la fase REM del sueño tienen una frecuencia y amplitud de onda muy parecidas a las de la vigilia.

En general, podríamos decir que en las fases de sueño NO-REM se producen procesos de recuperación del organismo a nivel físico, mientras que durante las fases REM se generan procesos de reparación cerebral  como los de reorganización neuronal, consolidación y almacenamiento de recuerdos relevantes y eliminación y olvido de los que no lo son.

Debido a ello, una buena calidad de sueño es necesaria para que funcionen correctamente cada uno de los diferentes tipos de memoria. Por ejemplo, los niños y jóvenes en edad de estudiar, precisan de mayor tiempo de sueño en fase REM, ya que esta fase del sueño es fundamental para el aprendizaje.

Y cuando los estudiantes se encuentran en periodo de exámenes y dedican más horas a concentrarse y memorizar, la cantidad de sueño que su cerebro dedica a dicha fase es muy elevada, para facilitar el aprendizaje y consolidación de los contenidos.

En general el aprendizaje humano depende de la memoria y de nuestras capacidades de atención y concentración, unidas por supuesto a una cierta cantidad de esfuerzo.

Pero estas capacidades no funcionarán adecuadamente si no tenemos un sueño correcto, que facilite que la información que adquirimos durante el día pueda pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, en la que los contenidos quedan sólidamente almacenados, durante semanas, meses, e incluso muchos años, por lo que es muy importante mantener una buena calidad del sueño.

Pero a menudo infravaloramos dicha calidad del sueño, porque únicamente ponemos atención al número de horas que dormimos, sin tener en cuenta la calidad de éstas.

O sin considerar que diferentes personas necesitan diferente número de horas de sueño.

E incluso nos puede ocurrir que, a pesar de dormir un número de horas supuestamente suficiente, notemos mucha somnolencia durante el día, o una gran dificultad y falta de energía a la hora de despertarnos. Es decir, que hayamos tenido una mala calidad de sueño, al margen de las horas que hemos dormido.

Pero es importante señalar que existen herramientas y técnicas muy eficientes para incrementar la calidad de nuestro sueño, en los casos en los que, debido a nuestras obligaciones laborales o personales, no es posible incrementar la cantidad de horas que dedicamos al mismo. Y que estas herramientas, están a nuestro alcance para que podamos beneficiarnos de ellas si aprendemos a utilizarlas.

Porque no solo se puede, sino que se debe aprender a dormir. Incluso “reaprender” a dormir en algunos casos, ya que a menudo, en la creencia de que determinadas acciones mejorarán nuestro sueño, podemos llegar a autoimponernos determinados cuidados que, aunque creamos que son positivos, pueden llegar a ser contraproducentes y hacernos perder calidad y/o cantidad de sueño, facilitando incluso la posible aparición de un problema de insomnio crónico.

Porque aunque invertimos cerca de un tercio de nuestra vida en dormir, sorprende la cantidad de información que cada año surge sobre esta cuestión, de manera que continuamente se deslegitiman creencias o actitudes que creíamos que nos ayudan a dormir, y en realidad están dificultando que tengamos un sueño correcto.

Esto es debido a que existen muchos mitos, conductas y actitudes equivocadas y contraproducentes sobre el sueño. Deberíamos aprender bien cómo funciona el sueño y las herramientas que necesitamos para obtener un buen descanso.

Muchas personas han padecido problemas de sueño durante muchos años y cuando los resuelven, se sorprenden de que el tratamiento del insomnio psicofisiológico (también llamado insomnio crónico) sea tan breve y eficaz.

En pocas sesiones de tratamiento y sin necesitar medicación, con las ventajas que ello supone, en aproximadamente el 90% de los casos el sueño se recupera y se previenen problemas futuros, sin llegar en muchos casos a necesitar medicación, ya que el tratamiento no farmacológico del insomnio es tan eficaz como la medicación a corto plazo. Pero este tratamiento incluso es más eficaz aún a medio y largo plazo, por los efectos indeseables que la tolerancia y la adicción a la medicación que pueden surgir.

No deberíamos conformarnos con un sueño pobre e ineficiente si está a nuestro alcance conseguir dormir de una forma satisfactoria. Y en este sentido, la labor de la psicología y de los tratamientos cognitivo-conductuales del insomnio se muestran como una ayuda inestimable para que podamos dormir satisfactoriamente cada noche y sentirnos bien física y emocionalmente durante el día.

Iván Eguzquiza Solís.
Psicólogo y miembro de la Junta de Gobierno del COPCLM
Col. Nº CM-01368